laflorademadrugada: callate, perra...
florencia angeli de noche (¿y?)
miércoles, 30 de mayo de 2012
domingo, 27 de mayo de 2012
¿de dónde viene la angustia?
golpes en el corazón
arritmia
palpitaciones
re molinos
risueños
yo en el borde de la mesa
busco
letras de ratas
y
no hay
no hay
no hay
¿inventar un lenguaje?
(¿existe otra forma de nombrarLO? no lo toquemos más salvo para hacerlo)
uno
sin palabras
sin dichos
si con repliques
pero
sin la palabra amor
porque duele siempre
aunque digamos que puede no doler
queremos
creer que puede no doler
pero
siempre
duele
porque el amor es
también
angustia
¿cuándo nace el amor?
no sabemos
no tenemos la más remota idea de qué es el amor
ni idea de qué es estar enamoradas
no sabemos qué se siente
y menos
que
menos
que
se presiente
sólo angustia
de no saber
cuándo el amor va
a aparecer
o
a
desaparecer
o
a morirse para siempre
¿puede el amor morir para siempre y nunca más querer eso que quisimos cuando dijimos "te amo"?
¿qué quiere decir "te amo"?
jueves, 24 de mayo de 2012
nuevo el cuerpo. más abierto. se sostiene en el mundo desde un espacio propio y de osadía. nada de repliegue. amenazantes los cuerpos de las mujeres. botines de guerra.
el mismo momento estalla entre las piernas abiertas, entre las piernas cerradas. la matriz late. la sonrisa se hace de esa pulsión de sangre que se desboca y se abre paso entre la carne, rumbo a la cima, a las raíces.
miembros.
extremidades.
glándulas.
cosas así: nombres de partes de una que hacen que seas esta igual a aquella.
merecida te vas
merecida te negás
merecida te dejan
te pierden
te riegan
te pegan
te encarcelan
te dan la espalda
te dicen que sí que no que sí que no
y así toda una vida hasta que un día te ves las marcas en la piel de la cara y empezás a pensar en la vejez. y fueron veinte años como agua de la canilla.nada. y todo.
pretendo agarrarlos cada noche, repaso lo bueno. durante años hacía listas y listas con lo malo. con las frustraciones. los fracasos. los desengaños. ya sé, todos sinónimos. no los pienso borrar. no quieren decir lo mismo.
( este texto no es bueno y encima decae. ¿ lo suelto, lo remonto, lo borro?)
sigo
pienso
en la sangre
siempre
pienso
en el correr de la sangre adentro de las venas
las venas adentro de la carne
nada de metafísica. qué pena.
nada de metáfora. qué desperdicio.
poeta poeta poeta ¿estás ahi?
me estoy poniendo los pantalones...
el mismo momento estalla entre las piernas abiertas, entre las piernas cerradas. la matriz late. la sonrisa se hace de esa pulsión de sangre que se desboca y se abre paso entre la carne, rumbo a la cima, a las raíces.
miembros.
extremidades.
glándulas.
cosas así: nombres de partes de una que hacen que seas esta igual a aquella.
merecida te vas
merecida te negás
merecida te dejan
te pierden
te riegan
te pegan
te encarcelan
te dan la espalda
te dicen que sí que no que sí que no
y así toda una vida hasta que un día te ves las marcas en la piel de la cara y empezás a pensar en la vejez. y fueron veinte años como agua de la canilla.nada. y todo.
pretendo agarrarlos cada noche, repaso lo bueno. durante años hacía listas y listas con lo malo. con las frustraciones. los fracasos. los desengaños. ya sé, todos sinónimos. no los pienso borrar. no quieren decir lo mismo.
( este texto no es bueno y encima decae. ¿ lo suelto, lo remonto, lo borro?)
sigo
pienso
en la sangre
siempre
pienso
en el correr de la sangre adentro de las venas
las venas adentro de la carne
nada de metafísica. qué pena.
nada de metáfora. qué desperdicio.
poeta poeta poeta ¿estás ahi?
me estoy poniendo los pantalones...
martes, 22 de mayo de 2012
Querido Diario: Hoy es martes 22 de mayo de 2012.
Es la mañana en que los dos jugamos. Nos levantamos no tan tarde. No tan temprano. Hay leche con azúcar. Y dos pepas. Todo siempre en la mesita de él. Después viene la alfombra de lana marrón, que es el piso del invierno. La novedad del día fueron dos globos, uno rojo, otro amarillo, que inflé y desinflé decenas de veces hasta que los cerramos con cintitas una violeta otra no me acuerdo.
sábado, 19 de mayo de 2012
de MAROSA
(Papá)
Santo, Santo
vuelve hacia nosotras
tus ojos santos,
tiéndenos las manos sagradas,
mira que quedamos sobre la tierra,
abandonadas.
¿Cómo serán estas cosas, ahora,
a tus ojos?
Tú que mirabas tan dulcemente,
adentro de los ojos.
Ahí va el instante aquel
cuando saliste de nuestra casa
sin poder volver.
Los días del hospital.
¿Dónde estabas, Sagrado Corazón,
ya, que él a ti, miraba?
¿dónde tu rosa insigne
que ampara a todos, por igual?
Tengo la tarde amarilla
en que, allá, se reunió, por última vez,
la familia.
Y la tarde amarilla
de la agonía.
Y el velatorio
con los cirios de librium
y los jazmines.
Y, ahora, ¿qué pasa?, oh, Dios,
a veces, creo oír, cerca,
tus mágicos violines.
Y a veces, me parece
que no hay nada.
Santo, Santo
vuelve hacia nosotras
tus ojos santos,
tiéndenos las manos sagradas,
mira que quedamos sobre la tierra,
abandonadas.
¿Cómo serán estas cosas, ahora,
a tus ojos?
Tú que mirabas tan dulcemente,
adentro de los ojos.
Ahí va el instante aquel
cuando saliste de nuestra casa
sin poder volver.
Los días del hospital.
¿Dónde estabas, Sagrado Corazón,
ya, que él a ti, miraba?
¿dónde tu rosa insigne
que ampara a todos, por igual?
Tengo la tarde amarilla
en que, allá, se reunió, por última vez,
la familia.
Y la tarde amarilla
de la agonía.
Y el velatorio
con los cirios de librium
y los jazmines.
Y, ahora, ¿qué pasa?, oh, Dios,
a veces, creo oír, cerca,
tus mágicos violines.
Y a veces, me parece
que no hay nada.
de MAROSA
Cuando nací había muchísimos higos. No puede ser, me dirán, sí era invierno y hacía frío.
Sin embargo fue así; estaban en todos los árboles, aún los que no eran higueras, y en medio de las flores. Oscuros, celestes o rosados; algunos desde el origen, traían adherida una violeta o una mosca. O en el punto central entresacaban una perla ( nunca la dieron del todo). O se desprendían girando como astros envueltos en anillos de colores, hasta que casi exánimes tornaban al lugar.
Se sentía un aroma a almíbar y azucenas.
Yo, en medio de mi primer lloro, pues era a los pocos minutos de nacer, dije a mi madre: Hay higos.
Y mi madre miró sonriendo a mi Rosa abuela, y le dijo: Mirá lo que dice.
Y mi abuela se aproximó, demasiado, con los ojos bajos, la sonrisa fija, y una tremenda corona de higos negros, gruesos y atormentados.
Sin embargo fue así; estaban en todos los árboles, aún los que no eran higueras, y en medio de las flores. Oscuros, celestes o rosados; algunos desde el origen, traían adherida una violeta o una mosca. O en el punto central entresacaban una perla ( nunca la dieron del todo). O se desprendían girando como astros envueltos en anillos de colores, hasta que casi exánimes tornaban al lugar.
Se sentía un aroma a almíbar y azucenas.
Yo, en medio de mi primer lloro, pues era a los pocos minutos de nacer, dije a mi madre: Hay higos.
Y mi madre miró sonriendo a mi Rosa abuela, y le dijo: Mirá lo que dice.
Y mi abuela se aproximó, demasiado, con los ojos bajos, la sonrisa fija, y una tremenda corona de higos negros, gruesos y atormentados.
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