martes, 30 de agosto de 2011

Acariciando lo áspero

duele
la piel
los huesos
la entrepierna
quema
asco es sentir así
es inútil brindarte
jamás recibirán lo que no tiene precio

solita entre rincones falsos
traiciones
es la única canción que me sé
hombres horribles
mi padre
con su voz de mando
diciendo que
soy y que no soy
y los hombres detrás diciendo
¿viste?
lo dice tu papá.

acurrucada entre mis labios
pienso que no me tocan
es mentira
me tocan cuando quieren
me vuleven a tocar
como el día que se cortó la luz
cuando todo arrancaba
mi discurso es provocativo
incentiva el maltrato
¿para que usar metáforas?

cambias de mirada
de pose
de costumbre
los imbéciles señalan
las imbéciles ríen de mentira
hienas
envidian
la libertad

el boludo
la boluda
pelea pelea pelea
por su culo
por la idea que tiene de su culo
que es siempre más gloriosa de lo que ese culo dice al andar
al hacer
nada.

culos
bobos
bobas
mentiras
traiciones
y estas letritas mías
raciones de odio que guardo
y macero
y un día
ay ese día
qué miedo.

domingo, 28 de agosto de 2011

APUNTES

voy a asociar. hoy no hay otra forma.
estoy ensoñada. adormecida. amortiguada.
ví, como en una película, la cuasi muerte de una mujer.
no sentí nada.
escuché la cuasi degradación de otra mujer. me dolió. 
el perro ladra siempre. tiene una cucha más o menos grande. para que entre el público. ladra sólo con espectadoras.
las palabras son piedras en la nuca.
las manos fuera de tiempo en el cuerpo de una niña dañan.
hay personas que no escuchan.
hay personas que siguen en su ser toda la vida.
hay dolores muy ancestrales. obstinación por el karma. boludez humana.
reptiles entre las sábanas.
mi prima sueña con
un niño que ve a otro niño entre caracolas.
yo digo mil
veces por día la palabra deseo.

viernes, 26 de agosto de 2011

¿DÓNDE ESTÁ CANDELA RODRIGUEZ? ¿DÓNDE ESTÁ SANDRA MAMANI?

¿niñas que se van?
niñas que se llevan
dónde dónde dónde
otra vez
decimos
dónde está dónde está
pequeñitas
mujeres
de acá de allá
fotos fotos fotos
otra vez
ojitos lejos congelados
no tengo esperanzas
guardá la foto fuerte

¿dónde candela?
¿dónde mayra?
¿dónde sandra?

dónde las hijas de quién
sin multitudes en plaza de mayo
otra vez
sin llantos colectivos
sin desgarro social
en breve se formará la orga
de las madres de quién
de las nenas que no están
más
acá
pero están
allá
y?
nada
de
nada.

se viene una no se qué ley
los noticieros explotan por dos tres días
rásganse las vestiduras justamente
por la complicidad
pero no escucho a la
periodista progre rabiar
dónde está dónde está dónde está
esa nena esa esa esa esa
dónde
exijo...
nadie
exije
la mamá
y?
nada
de
nada
viajará hacia algún espacio oscuro
la niña que le robaraon
la que no está
y ya.

¿Y?

sábado, 20 de agosto de 2011

Agujero relleno de culos gordos

Tenebroso agujero relleno con tres culos gordos
llenan ocupan soplan
aire vital
humito
fingen vida
siguen saltan aplauden
tres culos secos
acampan

libertad libertad libertad

costumbres mal tejidas
aventuras de correr
lejos del pozo
de Alicia.

Se cantan mutuamente
los boludos
las boludas
se quieren entre ellas
se tocan entre ellos
mientras se ríen infinitamente
de nada.

Corre Blancanieves,
la indigna
tener que olfatear
demonios.

(no hay gesto que no venga de adentro.
no hay amor si
no se mueve
no raspa
no rima
cuando la cámara se apaga.)






miércoles, 17 de agosto de 2011

frío adentrito de los huesos. en los pies. en la mandíbula. proscripción emocional. nada de mareas cósmicas volteando las pieles hacia los altos del placer. muertas las vacas sagradas. muertos los peces. muerta la muerte. cursileria indiferente. la escritura de pasearse entre las mesas. lejos de los escritorios. las uñas a medio pintar. y la mirada de una mujer que me lastimó clavada en la cien.

otro cuadro. corten. dije. corten. heidi espera que clarita camine.

¿más?

proscripción emocional.

radar alerta: zarpazo. corremos hasta los cipreses. donde Dios nos acaricia cada verano.

la soledad es un cerco en torno del cuerpo amoroso. la soledad no muerde. no duele. la soledad te comprime el salto, cohibe los poros deseosos, desarma los tentáculos que acarician.
en el fondo todas sabemos
el límite de la verdad sorpresiva es una forma cínica de hacernos las bobas
¿para que nos cuiden?
podemos ir lejos hasta el fondo
volver sin respirar
salir limpias del barro
del amor
jamás nos anudamos a las cositas fáciles
nos pegamos
a las ogresas más feas
nos dejamos empujar
hartas
mil arañas en las tripas
un sudor de correr lejos
no volver a ver esos
ojos
de vacas carnívoras
secas
vampiras.

lunes, 15 de agosto de 2011

en el medio de la tarde un tren atraviesa
el estirarse de todo
el relajarse
el tren de adentro
sale o sale
empuja la rabieta
de luz
resplandece
se quema
cenizas en el estómago
ruidos
amenazantes.

acorralada
entre escritorios inalterables
corro
danzo
la perpetua empecinada
carrera
¿no se sale
nunca
del bosque
al que te anotaron
de chiquita?

sábado, 13 de agosto de 2011

Desear- Poder ( Poema - Panfleto)


un ascensor en la cabeza
abajo
bien abajo
caída
sin el contrato cumplido
rascando el vidrio por donde veo
todo
lo que no tengo
quedé así
sin ramas
sin plumas
sin encantos
al borde de la mesita nueva
será whisky
será lápiz
será reemplazo.

Pero no.
Mejor no hablar de ciertas cosas.

Me hiere el sol.


El estanque está en mi pies
el cemento en mis rodillas
la materia de mi alma
es lana
rota.

Letras como balazos
vengativos
páginas de libros prohibidos
salto por encima de mi techo
mirame
sin tu permiso
académico
leo el Antiedipo
hago caca en los prácticos para cada
renglón de Foucault
que el otrO dice
que yo tengo que
porque si no
que?
mirá
entiendo todo.


La sabiduría proviene del deseo.
Y el deseo no es ese nervio molesto que saca fotocopias
y distribuye y ordena y obstruye porque
carece de
creatividad
de impulso
vital
en ovarios
en testículos
en tetas
en penes.
El nervio compulsivo y la impostura no es arte.
Cuando el cuerpo no responde
podrán escupir a Las Hermosas
pero si la marioneta es inválida
no habrá categoría
ni desprecio que lxs salven.
Impotencia
torpeza
tosquedad
construyen envidia
del pene
de mujer a mujer
envidia de deseo y poder.
La castrada irresuelta odia la cabeza
abierta la concha abierta
de la mujer
que abre la boca
y hace
poesía.
El cabrito dolido añorante sigue queriendo
buscando
y no y no y no

se lame se lame
detesta
se asquea
aborrece
cada acto de fe
de poder
de violenta creatividad imparable
de acto
de mujer maravilla
de hacer
del vacío un mundo.

Yo puedo.
Y me acorazo.

Cuando sea grande voy a ser Gitana.

Hay arte y hay deseo
y hay frígidas herramientas
que si no pueden no pueden
copian repiten hacen lo que otras dicen
y maltratan
para gozar.

Esta reflexión en verso es mía
hago y digo lo que quiero
mi único voto obligatorio
es con la libertad
y ni siquiera.

martes, 9 de agosto de 2011

Crónica de una angustiada (en la calle Corrientes)

Escribí una carta a la ausencia. Un texto sobre la angustia. Sobre la ansiedad. Lo publiqué. Pero no se me pasa. Duele. Hoy duele. Entonces, salgo a la calle a cambiar el teléfono nuevo que se rompió. Todo se rompe últimamente. La notebook. La cámara de fotos. La estufa. El control remoto de la tele chiquita del cuarto mío. También se me rompió el forro del tapadito azul que me pasó mi prima Nati y me tengo que poner una campera de cuero y tres pulóveres. Así nomás, para salir rápido, urgente, sobre lo que ya tenía en la siesta de casa. Tres pulóveres. Uno me lo tejió mi abuela paterna cuando estaba en quinto año, para Bariloche. Hermoso. Se vuelve a usar. ¿No vieron? Vuelven las calzas y las hombreras de los ´90. En el espejo del ascensor me doy cuenta que las mangas de la campera están por explotar y que parezco de diez quilos más. Encima de que me siento horrible. Mirá si me encuentro con alguien. En el palier un pibe sale en remera. El portero está en camisa. Me abrigué demasiado. Me la banco. Camino dos, tres veredas. Cruzo la calle. Tengo mucho calor. Si salí para relajarme no voy a pasar calor. Con la caja del teléfono en la mano y la cartera cruzada es una maniobra difícil la que tengo que hacer para sacarme el pulóver de más arriba. El de mi abuela Nélida. Pues decido hacerlo. Porque ¿para qué salí? Para relajarme. No voy a caminar con calor. Respiro. Canchera. Dejo la caja en el piso. El pibe de la remera me dice: - Se te cayó algo. Sí, ya sé, le digo y me doy cuenta que no le dí las gracias. Qué mal estoy. Respiro. Relajada. Pongo la cartera entre las piernas y me saco la campera. ¿Por qué me abrigué tanto si yo desde el Ruso para acá ya no siento frío? Me saco el pulover. Se me atasca en la cabeza. Pienso en la inseguridad y los noticieros a esa hora de la noche. Y en una esquina, yo, con una caja con un teléfono en el piso, una campera de cuero amarilla por ahí, la cartera así nomás entre las piernas, vengo a quedar con la cara totalmente tapada por un pulóver atascado. Segundos paso así. Con el pulóver atascado en la cabeza. Ciega. Igual que en el “No se culpe a nadie” de Cortázar, ¿se acuerdan? Termina mal. Qué miedo. Bueno sigo tirando para liberarme. Pienso en Benicio cuando llora porque le quedan los buzos ahí, igualito, ahora lo comprendo más. La madre no hace la prevención adecuada de maniobra y tan solo tira. No hay que tirar. Hay que ver el tamaño del cuello y calcular. Llora Beni cuando queda aprisionado así. ¿Será que lo mismo le pasó cuando estábamos pariendo y quedamos ahí? Y no salimos. Y hubo que terminar en cesárea. Otra historia. ¿Me habrá pasado algo así a mí? No sé. Pero a nadie le gusta que le aprieten el cuello con nada o quedar sin visión con una tela cubriendo toda la cabeza. Finalmente logro sacarme el pulóver. Es muy grande. Me tapa la cola, tiene mucha lana. Se usaban así, se usan así, para ponértelos con calzas. Jamás creí que iba a usar calzas con pulóveres arriba. Es un error. El pulóver no entra en la cartera. Me tengo que comprar una mochila. Antes usaba la del Ruso. Pero ya sabemos. Listo. Ato el pulóver a la cartera. Me la cruzo y sigo. Llego a la casa de teléfonos. Ahí, el teléfono anda. Perfecto. Dicen que debe ser la humedad de mi casa. La verdad que yo no sé si tengo humedad en la casa, pero bueno mi marido se va a fijar. Digo. Eso que me quedó de mi mama de decir mi marido. De mujer que quiere decir mi marido. Mirate anarca. Bueno, marido pone distancia y compañero pone demasiada rareza. Es un devenir. Me perdono y salgo. Por fin respiro. Por lo menos el teléfono no está roto. Con la caja en la mano camino por Corrientes. El aire está lindo. Me relajo. Nada me molesta. Ni la caja en la mano ni la cartera con el pulóver inmenso atado. Cruzo Medrano. Compro un esmalte clarito por primera vez en mi vida. De los que no se notan. Será la edad, pienso. ¿Será una postura de ponerme lo que usan las señoritas que se hacen las manos pero yo no y cómo me la rebanco igual me lo pongo? Bueno, ¿blanco o rosa? Pienso en el Ruso. Se reirá. Pienso en mi prima Nati. Se reirá. Compro una crema para el pelo ahora que no me rapé y me lo corté como el año pasado pero con un flequillo súper hachazo como en los viejos tiempos pero más rubia. Mirá. ¿Y el Sistema? Para eso la crema. Te aclarás el pelo, te ponés crema. Miro marcas de cosas para el pelo. Envases. Me divierte leerlos atrás. No les creo nada. ¿Qué cosa natural se podrá pasar en el pelo como la leche que usaba mi bisabuela, La Vieja Luisa, para la cara? ¿En el pelo que será? ¿Miel? ¿Banana? Compro la más barata pero de la marca que usa mi mamá. A mi mamá le gusta usar cremas y cosas de perfumería. Agrego dos hebillitas rosas cric-crac. De nena. Me gustan. Mucho.Tengo miles. Salgo. Ay, respiro, me relajo. Medias, sí, las medias que el otro día dejé porque no había empezado el mes y no llegaba con la guita. –Volviste, me dice la chica. Ese día de fin de mes me había llevado un corpiño. Después de Benicio y la teta que amamanta tuve que empezar a usar corpiño. ¿Por qué? Porque soy madre. No, nena. Porque están no mas caídas sino mas sueltas y yo menos rolinga y montonera. Antes me la bancaba y ahora no tanto. Claro antes me quería levantar al mundo. Y tenía la convicción que aún debería sostener: este es mi cuerpo, con estas formas, con estas tetas, si te calienta es tu problema. Pero ahora no me la banco tanto. ¿Ves? Maternidad versus Sexualidad: tema no resuelto. Ey, pero ahora me dejo los pelos en las axilas. Y pasé la prueba que me dijo Luz de agarrarme del pasamanos más alto del subte en musculosa. Cambié corpiño por nada de depilación. ¿Ah, que con lo de los pelos también me aseguro que no se me acerque nadie? Buena esa. Tomo nota. Ya compré las medias. Azules. Qué lindo. Me relajé. Camino, respiro, miro la gente, miro la tetera que me voy a comprar. Porque me gusta el té. Verde. Me gusta la hierba. ¿Soy hippie? Me parece que no. Pienso en Pedro que se fue a vivir al campo y en Guille que vive en el monte. Hay gente que se va. Ya compré “Diario de Poesía”, hace unos días. Ya está. Por hoy. Ay, La Orquídea... sí, ahora sí. Buenos Aires, qué lindo. Un whiscacho en La Orquídea. Sola no porque me da vergüenza. Embarazada de cinco meses y sentada sola en una mesa de La Orquídea leía “77” de Saccomanno (recomiendo a saccomanno todo). Y desde atrás dos pibes hablaban de mí. ¿De mi? No podía ser. Si estaba tan gorda. Tan embarazada. Me levanté al baño y dijeron: - ¿Viste? Está embarazada pero está buena. Gracias. La Orquídea me refugió después de que parí, todas las tardes que pude fui a leer o a escribir un par de horitas. Con café. Qué lindo. Ahora una grapa me tomaría. Me gustan las mesas de los que leen. Tengo el karma. Me gustan me calientan me enloquecen los libros. ¿Es fetiche? ¿Es cool? ¿Suena a que me hago la intelectual? Y capaz. Me calienta la voz de Caparrós. Ay, La Orquídea. Hermoso estereotipo el del intelectual en el bar viejo de Buenos Aires tomando whisky. Compro dos paltas, una bandejita con ensalada y frutillas. Mi cena. Soy vegetariana. Yo, mi flequillo corto, mi cena sin carne, mi fetiche por los libros, mis hebillas rosas somos muy pero muy cool. Y capaz. Yo, la nena del conurbano devenida en porteña. Me gusto. Ya me relajé. Respiro.Y piso mierda de perro. Es suerte. -¡Ay! la caca de los perritos, le grito a la pendeja de pelo largo que va feliz con su perrito cagando en las verdades. En las veredas. -¡Ay! la caca de los perritos, insisto en voz muy alta. Abro la puerta. Veo que cierra la del ascensor el pibe de remera. ¿No me vió? Abro el ascensor, más alto -Votantes de Macri y la reputa madre que los parió. La suela de mi converse negra derecha está llena de mierda. ¿Y la polaina de lanita linda linda del Norte? También.




Carta a Mi

Ausencia:
               El vacío replica tenuemente desde adentro de mis piernas. las paredes de la piel resisten. hay venas. conductos vacios. sólo aire sopla desde ahí. se ha ido la mirada tajante. ¿se fué? los dedos compulsivos se exhiben en otro rincón. el espacio en torno mío es carnicero. consumo materia. zapatos. libros. medias a rayas. el tiburoncito lame mis heridas. crece el hueco. sueño con ratas carneadas. espanto más espanto. pequeñas buitres cierran los oídos al dolor. el titular no alcanzó y me cerraron la puerta. no hay oda a la alegría. no es el sentimiento más amado. prefiero ese goce efímero como de ansiedad cuando algo bueno está por suceder. como cuando llegan tres cartas de tres amigas distintas y las tres me buscan a mi. a la que se hace poeta arisca. ácrata de cotillón. pretenciosa. miradora y sutil sirena de margen.

lunes, 8 de agosto de 2011

Bukowski ( O gato)

bukowski maulla
llega
raspa
pertubadoramente
oscila
el barro
la biblioteca
canta
cumbia
semiótica
whisky
nostalgia
epistemología
maullando
garuando
¿a viel temperley?
bukowski hace el espacio
con dulces ratas
sin pelos
sin verdades
tiernas ariscas
mariposas
palabras
sueños
deseo
punto.



miércoles, 3 de agosto de 2011

detrás de la puerta hay una niña pequeña como un guante soñando que los conejos duermen en el fondo de su cama. en el medio de su vientre late la sentencia dura y acatada. el misterioso laberinto se comerá años y espacios. lo lamento.

lágrima lagrimita
las cáscaras de las naranjas
los puentes que no conozco
los cipreses de guernica
traémelos
traémelos

y no me mientas con eso de las tormentas
y no me digas que no sabés
el futuro tiene que tener una distancia
mi sonrisa no puede teñirse de azul

cazas de brujas
locas
pestes de mujeres
sin corpiño
hordas de hembras
sin depilar
cansadas de esperar
hambrientas
se avecinan

corré
corré
vos
débil dragón
subterráneo
paraguerito mío
todo esto es un invento
para esconderme.

lunes, 1 de agosto de 2011

Las Hermosas

lágrima. lagrimita que te estancás ahí. en esta soledad de secas y malolientes cerezas me he descubierto sana. lágrima, lágrimita que te estancás ahí. en esta incertidumbre de húmedas y arrinconadas casas me he resignado a vivir.

voy a plagiarle el corazón a la del espejo rosado y a destaparle las rodillas. para ver qué tiene debajo de las faldas. para saber a qué huelen sus volados.

por fin voy a nadar entre sirenas.
ya nada será fiesta de lobos.
ya nunca seré el bocado de las feas.

(en el medio de la nieve reluce la sonrisa del conejo de la suerte. ¿es verde? es roja. las venas de su paladar nacen de su secreto. alicia nos contó. a las aladas. a las bestias que pintamos el día de negro. a las reinas gitanas que, cuando caminamos, parecemos una canción de Dylan.)