martes, 29 de noviembre de 2011

mi sobrina le dice "te rateaste de mi corazón" y arranca su poema.
yo hoy no digo nada
en medio de esta niebla
- estuve a punto de plagiar -
tan repentina
irrespetuosa
eficazmente
aturdidora
el panorama es denso
se escabullen las puertas
miedo en cada poro
pasó demasiado tiempo.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

FLORA Y AMANCAY (CONEJOS Y MARIPOSAS)

¿ cuándo llega la era de los conejos y las mariposas?

ese es el fin del mundo que consensuamos con amancay, mi sobrina de seis.

primero pensamos en que todo volvía al principio. para ella eso era obvio. punto cero. pero después nos dimos cuenta que en lugar de hielo podíamos fugar para otros lados. que total nos quedaban como doscientos años por vivir.

yo dije conejos
ella dijo mariposas.
yo ya había pensado en mariposas. ella dijo que era obvio porque

conejos y mariposas

son los más tiernos.

De frente, al duelo...

·¿cortar este dolor?/ ¿con qué tijeras?" (Miguel Hernandez).

No lo corto. Lo busco. Lo miro. Me baño en el dolor ¿compañero?. Irrenunciable. Pues no hay otra, amigxs. Duele. Y está bien que así sea. A mi viejo, después de un mes. A él le escribo. A su muerte. A los ritos míos de su muerte. Que acontecen. Que me arman, quizás, este presente.

De frente, al duelo. Sea caballo o tren. Ya que es mío. Y mana. Y sangra. El dolor sin sinónimo. Ni huída posible. Estas palabras. Lo nombran. ¿Lo dominan? Lo traen a mi tierra, a mi discurso.

7.000 millones menos vos

                                                         A mi viejo, después de un mes.



hay un tramo
desde el dolor a mí
sin estructura alguna
sin forma
sin piso
sin pared
es el tramo en que el aire
es azul para siempre
no existe ya la luna
es tu mano
menguando
es tu piel como nácar 
me refleja
se enfría se enfría
y en ese punto
sin piso
con la lengua deshecha
me mojo yo los pies
te sostengo la frente
las orejas
que se queden
de este lado del mundo
por favor
que se queden
tus ojos
tus uñas
tu nariz
¿es posible
borrada para siempre
de la faz de la Tierra?

martes, 22 de noviembre de 2011

buscando sitio cuerpo palabra

volvemos las dos a esta prosa detrás de la impunidad. los poros comprimidos. no hay sudor de nuestra carne furiosa tal vez con el universo. o simplemente contraída. de miedo. ¿qué hacer con este vacío rabioso? ¿qué decir? llegan ruiditos de varios sitios. amortiguan. el cuerpo no encuentra el sitio. se enferma. va a la cama. a estar triste un rato.vale. digo yo. 

lunes, 21 de noviembre de 2011

¿Todo?

Insisto con los versos. Mi tía que me carga. ¿Cuántas veces al día digo la palabra libros? Ella me dice de la nada: ¿y los libros? Nos reimos. Hablamos de los hijos. Que nos salvan, nos sostienen. ¿ Qué vivimos por ellos? Ella intenta, mientras baña a mi hijo, convencerme que allí lo tengo todo. En esos ojos verdes. En ese chino mío. Y enseguida le digo, sí ya sé. Yo la entiendo y no quiero ofenderla. Pero no basta. Soy mujer. Y los libros. 

CLANDESTINAMENTE

capaz te digo
que yo
no miento
soy poeta
hermosa
al caminar

y
vos me vas a decir que
la soberbia no es buena
que no te gustan así
de locas o
tontas

y
yo te voy a decir que no
dije que yo
soy la mejor de
todas

sino
la mejor
para
tu voz
de luna lluviosa
nacida
para nombrar los
caballos de Dios.
la letra trocada
los poemas
devendrán canciones
¿por qué no contar 
lo fácil que duele el corazón
cuando se pierde
un padre
un amor
un extraño
que jamás te dará bola?
por qué no decir
que el cielo
me mira escribir
cada noche
y se ríe
de mí
porque vos
sólo me pagás con sopa.


me gusta decir que
te voy a hablar a vos
corazón
porque es impune esta página
porque nadie sabe bien
quién es la que escribe
qué es mentira 
y la verdad no existe
-lo sabemos-


las cosas no vienen saliendo bien. la cositas de adentro. las de una. las de andar. las cosas de la vida.

viernes, 18 de noviembre de 2011

A VOS: JAMÁS ME VAS A DAR PELOTA

No hay caso
no me ves
he cambiado la letra
he roto
mis promesas
de mesura
he dicho
lo que me condena
al oprobio
si te cruzo
si te veo
en cualquier lado


NUNCA ME VAS A VER
NUNCA ME VAS A TOCAR


he escrito cosas
pavadas
pretensiones
profundas
poéticas
halagos ocurrentes
yo
que veo
escucho
de vos
lo que nadie
-estoy segura-
¿te aburre?
¿te empalaga?
¿no me ves?
vos sos vos
estás ahí

(ya no tenés las zapatillas
primeras que te ví)


mi mirada se mezcla con mi duelo
el deseo
de vos
siempre me crece
pero he roto de mí
todo el decoro
y no hay respuestas
ni se abren
las ventanas

yo hice lo que me dijeron
los conejos que lustran
los anzuelos
harta ya de esperar
el punto exacto

pero vos,
corazón


NO ME VES


(y reservo tu nombre en esta noche triste
donde nada dispara contra el alma de esta solitaria y tonta dama suicida)

conozco eso importante
para mí
que me desvela
hace tiempo
sueño con la mezcla
de eso
de vos
con esto que yo
guardo
en mi mochila
pero sé que
jamás
jamás
jamás

jamás me vas a dar pelota.

No es poema, es un llanto

me llora un ojo
el derecho
sólo ese me llora
por adentro tapizada
estoy
de dolor
como una alfombra interna
que me cubre entera
por adentro
es la inmensidad
de mi cuerpo
doliente
sangrante
ante la ausencia
del que me sostenía la mano
inocondicionalmente
hay quien naturaliza
se le murió el viejo
describe las etapas
como si eso quitara
el sufrimiento
eterno de hoy
el más grande de mi vida
como si una estuviera preparada para de pronto
en un zarpazo
en un segundo
dejar de ver de pie
con su sombrero de cowboy
y su autito
rojo
de pasear
en los atardeceres
al hombre grande
que me abria la puerta de su casa
de guernica
y le sacaba fotos a la grama bahiana
verde
hermosa
he ahi otra alfombra
donde quiero yacer
y llorar
hasta secarme
fotos y fotos
del pasto
que miraba crecer
y las baldosas de madera
de la entrada
que planeaba pintar de colores
o no?
debatíamos
que acomdodaba acorde al paso
de las gentes
con pensamiento
útil
para eso están las casas
le agradezco
por haberme regalado
los únicos cipreses de mi vida
por haber conocido el amor a un árbol
ya de grande
y me enoja
no poder seguir soñando en la carpa para la parrilla
con un dispositivo qué se yo
que se tiraba de un hilo
y de pronto iba a haber sombra
y
ruso le pusiste lo que te dije
todo todo todo
lo que te dije a la pileta...
y las plantas de grande
los fines de semana
y las luces de allá
cuando casi crei que estabas muerto
caido
y tampoco faltaba
tanto
qué loco
y esto no es un poema
es un llanto
en la calle
con gente
lloro
lloro
también
con palabras
la ausencia
de mi padre
no hay rincones
no hay nidos
odio el sol
cada viernes
lo detesto
lo imagino pegándole
a tu grama
sin tus pies
sin tus manos
sin nosotros
llegando.

Yo te extraño.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Vida

quien sea que te rija
ilumina
a esta mujer
para encontrar palabras
que sean puertas
por donde
tranquila pueda
entrar
conmigo
a ver
qué hay
cuando descansa
el dolor
envuelto
en las redes
de mis sueños.

sábado, 12 de noviembre de 2011

Querido Diario

velo el sueño de mi hijo. se puso una almohada en la espalda. juega, descubre su cuerpo. hoy hubo barro con amancay, la prima de seis. me dijo lo mejor. jugás como una niña, como si te hubieses quedado chiquita. amancay llora y se tapa la cara con el pelo. benicio, desde donde esté va hacia ella, y despacio le corre mechón por mechón y lo pone en su lugar. le despeja la cara. la mira a los ojos. y así la saca del llanto.

nadie me está corriendo los pelos ultimamente. entro y salgo del llanto.sola y guapa. ando por el aire preguntándole a mi viejo dónde está. por qué se fué tan pronto.

todos estamos raros. rengos. una mesa de tres patas. se siente. no puedo dormir. lo pienso por adentro. y por afuera. y cerca. y dónde che...

hay abrazos sorpresivos. eternas charlas con alguna amiga que se zambulle en los ritos de la muerte. se hace cargo. me hago cargo. de que somos de acá. y le entramos a todo lo que duele del ausente. lagrimeamos en la mesa. en la milonga, en el tango.y empezamos a tejer eso que ahora compartimos. la muerte del padre. ella se llevó las corbatas. se afanó los discos. yo quiero los tiradores. y algo de lana que abrigue y sea piel celeste. que El (como dice mi vieja, como dice la presidenta, para tomar distancia y no partirse al nombrarlos) usaba.

hay mucha soledad. y hay muchas mesas de bar que se han abierto. sin condiciones. aprendí por fin qué significa salir a ahogar las penas en alcohol. y es de noche cuando avanzo en esa misa. y hay brazos que reciben la noticia. y me quedo sentadita cual mamushka. una cara por fuera. mil adentro que lloran. pero no hay caso, está la pena, y la mesa del bar. está esta letra. sin belleza. áspera cómo esta noche donde vuelvo a decirle dónde estás, dónde te fuiste.

que misterio, carajo.
esto no es cierto.

El otro beso

No hay caso
es la palabra
enfundada
mi punto
mi estocada final
la que recibo
sin remedio
soy la perra
mal herida
voy cayendo
ante el ruedo
de letras
de conceptos
rebozantes
de puntas
de deseo.


La palabra no sabe
lo que hace
de mí
de mi locura
cuando salta
de la boca
desde el nudo
o planicie
de una mente
no sabe que me
apunta
me vacía
me arrincona


y pierdo
ante las voces
más sutiles o
ásperas


cayendo
indefectible
sólo un hada
me vuelvo
entre 
punzantes
fonemas 
aguijones


pequeña e inocente
dulce hada
las alas replegadas
sin lengua
toda cuerpo
soy 
oyente
absoluta


de serpientes
en verso
de Razones.

viernes, 11 de noviembre de 2011

Al beso robado



abrupto
reaparece el conejo
fugaz
(ojos claros
mi único recuerdo)
me salta en la sábana
de abajo
arremolina
la cuestión de hoy
esta tristeza
de hija
esta soledad
de mujer
me roba
acaso
un beso
de Alicia
endemoniada
que piensa que no hay
nada que nos hunda
la piel
cuando en la noche
todavía
hay animales
comiéndonos
las estrellas.









martes, 8 de noviembre de 2011

El amor

me rasguño la piel en busca de la sangre
que me diga
esa traidora
que me cuente
de una vez
para siempre
cómo hizo
este intruso
con cara varón
para infiltrarse en ella
para crecerme adentro
como una enredadera.

"Dame una tregua, vida" ( de Héctor Viel Temperley)

Dame una tregua, vida.
Quiero beber mi alma
como el agua
que reposa en un balde
al mediodía,
y beberla despacio
y fría
y mía.


Quiero beber mi alma.

                                         (de HUMANAE VITAE MIA, 1969)

lunes, 7 de noviembre de 2011

Querido Diario: Mi Padre

Mi Padre no será nombrado con ningún otro nombre pues en esta noche trágica de este dolor inmenso nada puede nombrarlo más que la palabra Padre asi puesta como sea que le parezca al mundo viniendo de esta mujer anarca y renegada de hombres dominantes como este. Mi Padre. Pero el dolor avanza en la ausencia que arranca desde adentro del cuerpo. Desde las paredes de adentro, quizás las del estómago. Casi al centro. Todo lo que mi Padre nombra se descascara en ese sitio donde me siento tambaleante. Abandonada.
Mi Padre ha muerto.
En la cama 3 de la Clínica Estrada, en el barrio de Banfield, enfrente justo enfrente por donde pasa el tren.
Ahí lloró mi hermano arremolinado, ovillo de hombre hermoso. Caballo sufriente. El tren pasaba. Y la pared. Y mi hermano. Y su llanto. El viernes ese.
Mi Padre ha muerto el domigo 23 de octubre. En mi agenda guardé su boleta de Cristina. Entera la del Frente.
Hoy no quiero regodearme en nada. Pero es solemne Mozart, su soneto y mi alma herida que piensa en la mano de mi Padre. La izquierda. Su pulgar acariciándome cada día, cada segundo que allí estuve. Con él. ¿Un poco madre nos volvemos a veces cuando ya estamos grandes y los Padres se enferman?
Hoy hay misa. En mi casa de a solas. Donde veo las cosas que hizo para mí. Que dibujó para mí. La mesita de bar que me trajo en el auto. Y la persiana que corrió haciendo fuerza -de más, como siempre- hasta donde hoy se queda. Y la estufa que no andaba y anda.
Las ventanas son de él.
Dibujaba ventanas.
Inventaba aberturas.
Mi Padre a quien sólo le esbozo estas palabras primeras. Porque me suena adentro de la panza. Y en la mano. La izquierda. La misma que seguía moviendo.
Elefante encallado. Flaquísimo. Elefante lo veo. Porque sí. Gigante para mí. Madre y niña otra vez. Y le froté y acaricié la frente. Y lo ví sin palabras hablarme con los ojos. Del color de Benicio. Y le canté las mismas que a él. Y le dí de comer. En un intento. Y lo hubiera acunado. Y me lo hubiera llevado desnudo, sin que nadie lo toque. Para llevarlo suave hasta donde lo esperan.