martes, 28 de junio de 2016

cae el sol sobre Lanús
sobre las casas bajas
derrámase una bondad
la siesta barrial los perros
asomados a balcones inconclusos
cae el sol sobre veredas viejas, que contemplo, que extasíanme
quiero entrar en cada puerta donde
pega ese sol el que señala a las abuelas con huesos que
lo reciben entre plantas en macetas rosales centenarios
no escucho nada ni los autos escasos la realidad diluída en el misterio
de esta luz de mediodía sobre mi corazón un manto
igual al manto que en la infancia sentía ante persianas
grises en horas de la siesta ¿quién sabe qué esconden
esas casas cerradas?

viernes, 17 de junio de 2016

vas a contar cada lunar
si acaso eso es posible
cuando en la madrugada
el corte de la larga la más
noche de todas
nos coloque palabras como rieles
eternos y continuemos viaje
hacia nubes o plumas ya sin
cuerpos tan castos inmortales.

domingo, 5 de junio de 2016

Querida Mabel: Vos sabés. Un otoño frío. En medio de un año desolado. Perdida no estoy. La orientación es algo que se gana con los años. Hay tantas referencias que no sabemos muy bien dónde estamos. Un mapa lleno de signos. Un territorio arrasado. Decidimos que vamos a respirar. Salimos a correr. Decidimos que drogarnos un poco está bien. Salimos a plantar. Decidimos ser jóvenes eternamente. De verdad jóvenes. Desordenadas. Borrachas. Autodidactas. Fuera del catálogo de nuestras madres. Fuera del catálogo de nuestras amigas progres. Duele. Permitimos que los mandatos nos atormenten. Y no cedemos. Vivimos en contradicción. Somos una nueva clase de neuróticas. Pudorosas y exhibicionistas. Histéricas que tiemblan antes de coger. Y cogen para dejar de temblar. Una categoría no impresa. Una vanguardia de marginales de salón. Pensalo.
Flora.

sábado, 4 de junio de 2016

subidones fatales al sentir
la masa caliente de tu cerebro
abrir con filo de letra una cornisa
entre el lenguaje y el sexo.
agradezco el combate entrelíneas
tu maldad me subyuga (sí dije subyuga)
gracias a dios (sí dije dios)
hay pequeñas letras comunicantes
luciérnagas que calientan los poros